En pleno oeste catamarqueño, a casi 1.900 metros de altura, hay un pueblo donde el agua sale caliente de la montaña. Y sus propios vecinos tienen un beneficio que la mayoría de los turistas ni sospecha.
Termas volcánicas en medio del desierto
Las Termas de Fiambalá, en Catamarca, son piletas naturales de origen volcánico ubicadas sobre la ladera del cerro, con aguas que llegan a superar los 45°C. El complejo funciona en cuatro turnos diarios —mañana, siesta, tarde y noche— y la entrada general cuesta entre $1.000 y $17.000, según la categoría de pileta y el turno elegido.
El beneficio que tienen los vecinos
Lo que pocos turistas saben es que los vecinos empadronados en Fiambalá entran gratis los martes y jueves. Es un beneficio pensado para que la comunidad local disfrute de un recurso que, para el resto del país, es un destino turístico de pago.
Otras exenciones
Además del beneficio para los vecinos, hay grupos que no pagan entrada en ningún día de la semana: menores de 6 años, personas con discapacidad y veteranos de Malvinas.
Un destino que combina termas y desierto
Fiambalá no es solo agua caliente: el pueblo está rodeado de médanos gigantes (algunos de los más altos de Sudamérica), viñedos de altura y paisajes de puna que lo convierten en una combinación poco común dentro del circuito termal argentino, tradicionalmente asociado a provincias como Entre Ríos o Santiago del Estero.
Un dato para quien viaja
Para quien no es de Fiambalá, igual vale la pena planear la visita entre semana: fuera de los feriados largos, los turnos suelen tener menos gente y las tarifas más bajas dentro del rango de precios se aplican en los horarios de menor demanda.