Argentina tiene pueblos donde el aire es tan fino que cada paso se siente distinto. Están en la Puna y los altos valles del noroeste, entre salares, volcanes y caminos de ripio, a más de 3.300 metros sobre el nivel del mar. No es un ranking oficial y las cifras son aproximadas (varían según la fuente), pero estos diez figuran entre los pueblos más altos del país.
Olacapato, Salta
Se lo suele mencionar como el pueblo más alto de Argentina, con unos 4.090 metros de altura. Tiene alrededor de 200 habitantes, casas de adobe, una capilla y una escuela primaria, a unos 60 kilómetros al oeste de San Antonio de los Cobres. En invierno las temperaturas pueden bajar de los -10 °C.
San Antonio de los Cobres, Salta
A unos 3.775 metros, es la localidad más importante de la Puna salteña y cabecera del departamento Los Andes. Por aquí pasa el Tren a las Nubes, y su vida gira en torno a la minería, la ganadería de altura y el turismo.
Susques, Jujuy
A unos 3.675 metros, es conocido por su capilla de adobe y madera de cardón, de siglos atrás, y por ser paso obligado hacia el Paso de Jama. Allí se conserva la tradición de los pastores y tejedores de la puna.
Tolar Grande, Salta
A unos 3.500 metros, es una pequeña comunidad rodeada de salares y paisajes casi lunares. Es el punto de partida para visitar lugares como el Salar de Arizaro y el Cono de Arita.
Abra Pampa, Jujuy
A cerca de 3.480 metros, en plena puna jujeña. Es una localidad de paso, con ferias, fiestas populares y rebaños de llamas y ovejas en los alrededores.
La Quiaca, Jujuy
A unos 3.440 metros, es la ciudad argentina que limita con Villazón, en Bolivia. Es el final de la Ruta Nacional 9 y un punto clave de intercambio entre ambos países.
Antofagasta de la Sierra, Catamarca
A unos 3.350 metros, es una de las localidades más aisladas de la Puna catamarqueña. Está rodeada de volcanes, lagunas y campos de piedra pómez que atraen a viajeros aventureros.
Rinconada, Jujuy
Un pueblo de la puna jujeña, por encima de los 3.500 metros, cerca de la Laguna de Pozuelos, una reserva donde viven flamencos y vicuñas.
Santa Catalina, Jujuy
Cerca de la frontera con Bolivia, a más de 3.500 metros, es un pueblo de casas de adobe y calles tranquilas, donde la vida sigue ligada a la ganadería de altura.
Tres Cruces, Jujuy
Un caserío de altura, a más de 3.500 metros, en el límite entre la quebrada y la puna, de clima muy seco y paisajes de montaña.
Cómo es vivir (o visitar) a esta altura
El aire contiene menos oxígeno y el cuerpo lo nota. Es normal sentir dolor de cabeza, cansancio, mareos o dificultad para dormir en las primeras horas, lo que se conoce como apunamiento o mal de altura.
- Aclimátate de a poco: si puedes, pasa una noche a una altura intermedia antes de subir.
- Camina despacio, evita los esfuerzos fuertes y las comidas pesadas el primer día.
- Bebe mucha agua y evita el alcohol; el mate de coca es una infusión tradicional de la región.
- Protégete del sol y del frío: la radiación es intensa de día y la temperatura cae mucho de noche.
- Si tienes problemas cardíacos o respiratorios, consulta con tu médico antes de viajar.
Pueblos que resisten
Pese al clima extremo y a las distancias, estas comunidades mantienen sus costumbres, sus fiestas y su relación con la tierra. Visitarlas con respeto, consumiendo productos locales y alojándote en familias o hospedajes de la zona, es una de las mejores maneras de apoyar a quienes viven allí todo el año.
Este contenido es informativo; las altitudes son aproximadas y pueden variar según la fuente consultada.