En medio del paisaje rural del interior bonaerense, a poco más de una hora de la Ciudad de Buenos Aires, se encuentra un pequeño pueblo que se transformó en una opción cada vez más elegida por quienes buscan una escapada corta y diferente. Se trata de Villars, una localidad del partido de General Las Heras que reúne unos 1100 habitantes y conserva la calma propia de los pueblos chicos, con calles silenciosas, vecinos que se conocen entre sí y un fuerte vínculo con las tradiciones del campo.
Su cercanía con el área metropolitana y la posibilidad de disfrutar de un entorno completamente distinto en pocos kilómetros lo convirtieron en un destino frecuente para los amantes del turismo rural, los viajes en el día y las experiencias gastronómicas auténticas.
Una cocina de campo que se volvió una marca registrada
Si algo identifica a Villars y atrae a visitantes durante todo el año, es su propuesta gastronómica. Los establecimientos del pueblo trabajan con recetas tradicionales, productos regionales y un estilo de cocina pensado para disfrutar sin apuro, en mesas largas y sobremesas extensas.
El nombre más mencionado por los turistas es Rosendo Asador de Campo, un restaurante que se ganó un lugar destacado gracias a sus empanadas de carne cortadas a cuchillo, consideradas una de las grandes especialidades del lugar. La masa casera, el relleno jugoso y la cocción tradicional las convirtieron en un clásico que muchos viajeros llegan a probar específicamente.
La propuesta no termina ahí. La carta incluye una variedad de platos típicos de la cocina criolla:
- Guisos y preparaciones de olla.
- Carnes asadas a la parrilla y al disco.
- Pastas caseras con salsas elaboradas en el lugar.
- Postres artesanales para cerrar la experiencia.
Otra parada habitual entre los visitantes es El Encuentro, un comedor familiar que abre principalmente los fines de semana y mantiene viva la esencia de la cocina de campo, con un trato cercano y recetas pasadas de generación en generación.
El legado ferroviario que marcó la identidad del pueblo
Más allá de la gastronomía, Villars conserva un patrimonio histórico que cuenta su origen y crecimiento. La antigua estación de tren, construida en 1908 por la Compañía General de Ferrocarriles de la Provincia de Buenos Aires, fue durante décadas el corazón productivo y social de la localidad.
Con la suspensión de los servicios ferroviarios en los años noventa, el edificio quedó como un símbolo silencioso de aquella época de esplendor. Sin embargo, en diciembre de 2022 los vecinos vivieron un momento histórico: el regreso del tren proveniente de González Catán, un acontecimiento que la comunidad celebró como un reencuentro con su pasado.
Hoy, en ese mismo espacio funciona el Museo Ferroviario Estación Villars, donde se pueden recorrer muestras con fotografías, documentos, herramientas y objetos que cuentan cómo el ferrocarril impulsó el desarrollo del pueblo y modeló su identidad.
Un lugar pensado para bajar un cambio
Una de las razones por las que muchos eligen Villars es la posibilidad de desconectarse del ritmo acelerado de la ciudad. La plaza central, los espacios verdes y las calles tranquilas invitan a caminar sin apuro, leer un libro al aire libre o compartir unos mates bajo la sombra de los árboles.
El entorno rural, el aire limpio y el silencio que predomina en la zona generan un contraste inmediato con el bullicio urbano. No es casualidad que cada fin de semana lleguen visitantes en busca de ese clima distendido que ofrece el pueblo, ya sea para hacer una visita de unas horas o para extender la estadía y conocer más a fondo la región.
Cómo llegar desde Buenos Aires
Villars se ubica a poco más de 80 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, lo que permite llegar en aproximadamente una hora de viaje. Existen varias alternativas para acceder, tanto en transporte particular como público.
En auto, las opciones más utilizadas son:
- Tomar el Acceso Oeste hasta la Ruta Provincial 6 y continuar el trayecto hacia General Las Heras.
- Acceder por la Ruta Provincial 40, pasando previamente por la localidad de Marcos Paz.
En transporte público, una alternativa frecuente es viajar en el Ferrocarril Sarmiento hasta la estación de Merlo y, desde allí, continuar en colectivo hasta la localidad. También se puede aprovechar el reciente regreso del servicio ferroviario que conecta el pueblo con González Catán.
Un destino que combina tradición y simpleza
Villars logra reunir, en un mismo recorrido, varios atractivos que lo vuelven una propuesta completa: una historia con raíces ferroviarias, una gastronomía de campo reconocida, espacios verdes para disfrutar al aire libre y una atmósfera tranquila que invita a quedarse. Para los que buscan una salida cercana, sin grandes complicaciones logísticas y con un fuerte sabor a tradición, este pueblo bonaerense aparece como una alternativa difícil de igualar.