La cascada argentina que no es como ninguna otra del mundo (y a veces desaparece)

Todos conocen las Cataratas del Iguazú. Pero a pocas horas de ahí, en la misma provincia, hay otra caída de agua que no se parece a ninguna otra del planeta —ni siquiera a Iguazú— y que además tiene una particularidad: no siempre está.

Un salto que corre paralelo al río, no cruzado

Se llaman Saltos del Moconá y están en Misiones, sobre el río Uruguay, sobre una falla geológica ubicada entre las desembocaduras de los arroyos Pepirí Guazú y Yabotí. Lo que los hace únicos en el mundo es la forma en que cae el agua: en lugar de caer de manera transversal al curso del río, como cualquier cascada tradicional —incluida Iguazú—, el agua cae de forma longitudinal, corriendo paralela al cauce a lo largo de 1.800 metros, con una altura promedio de 20 metros.

Qué significa “Moconá”

El nombre viene del guaraní y significa algo así como “lo que traga todo”, en referencia a la fuerza con la que el agua se despeña por la falla.

El salto que a veces desaparece

A diferencia de Iguazú, que se ve prácticamente siempre, los Saltos del Moconá solo son visibles desde la costa argentina cuando el río está lo suficientemente bajo. Cuando el Uruguay crece, la falla queda cubierta por el agua y el salto directamente desaparece bajo el río —lo que convierte cada visita en una especie de apuesta.

Cómo se llega y qué se puede hacer

Se accede desde El Soberbio por la Ruta Provincial 2, hasta la seccional de guardaparques del Parque Provincial Moconá. Desde ahí hay que bajar unos 700 metros por un sendero hasta la orilla del río, y caminar otros 300 metros por agua baja para llegar al borde de los saltos. El parque también ofrece excursiones en gomón para ver la caída desde el agua, senderos —como el sendero Chachí, de 1,8 km, apto para principiantes—, kayak, rafting, salidas en 4×4 y cabalgatas. El parque abre de 9:30 a 17:30 y no permite acampar dentro del área de los saltos.

Por qué conviene conocerlo

Con menos infraestructura y muchísimo menos turismo que Iguazú, Moconá ofrece algo que Iguazú no puede dar: la sensación de estar viendo un fenómeno geológico que no se repite en ningún otro lugar del mundo, en medio de la selva misionera y casi sin multitudes alrededor.

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