Buenos Aires entre las mejores ciudades del mundo para caminar: un recorrido histórico imperdible por el Casco Histórico y San Telmo

La capital argentina volvió a captar la atención del turismo internacional. Un relevamiento de GuruWalk, difundido por Forbes Argentina, incluyó a Buenos Aires entre las 35 mejores ciudades del mundo para recorrer caminando en 2026, ubicándola en el puesto 34. El ranking se elaboró a partir del análisis de más de 467.000 reseñas verificadas sobre 3.600 recorridos en más de 800 ciudades del planeta.

El reconocimiento no sorprende a quienes conocen la ciudad. Buenos Aires es un destino que se disfruta especialmente a pie: sus barrios céntricos concentran siglos de historia en pocas cuadras, y caminar resulta la mejor manera de descubrir esa narrativa urbana que conecta la época colonial con la actualidad.

Por qué Buenos Aires conquista a los caminantes

El mayor atractivo porteño es que el pasado no está confinado a museos, sino integrado al paisaje cotidiano. El Casco Histórico, conformado por los barrios de Monserrat y San Telmo, reúne escenarios fundamentales de la historia política, cultural y social argentina. En un radio reducido se encuentran la Plaza de Mayo, la Casa Rosada, el Cabildo, la Catedral Metropolitana, la Manzana de las Luces y los rincones bohemios de San Telmo.

Esa concentración patrimonial permite que una caminata de pocas horas se transforme en un recorrido por más de cuatro siglos de historia. Y a diferencia de otras grandes urbes, las distancias entre los principales hitos son cortas, lo que facilita una experiencia cómoda y profundamente inmersiva.

Plaza de Mayo: el punto de partida obligado

El recorrido comienza, casi inevitablemente, en la Plaza de Mayo, la más antigua de la ciudad. Fue allí donde Juan de Garay estableció en 1580 la segunda fundación con el nombre de Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre. También fue el escenario de la Revolución de Mayo de 1810, de innumerables movilizaciones populares y, desde 1977, de las históricas rondas de las Madres de Plaza de Mayo.

A pocos metros se levanta el Cabildo, símbolo del período colonial y de los hechos que dieron origen a la independencia. Su edificio actual conserva huellas de las reformas realizadas entre los siglos XVIII y XX, y su museo exhibe documentos, pinturas y objetos que ayudan a comprender la transición del Virreinato a la formación nacional.

La Catedral Metropolitana y el legado de San Martín

Frente a la plaza se encuentra la Catedral Metropolitana, cuya construcción definitiva se inició en 1752 y se completó en 1852, aunque la ornamentación interior recién concluyó en 1911. Su fachada neoclásica, con doce columnas que representan a los apóstoles, le otorga una identidad arquitectónica singular dentro del paisaje religioso rioplatense.

En su interior descansa el mausoleo del general José de San Martín, custodiado de manera permanente. Es una visita obligada para quienes deseen profundizar en la historia argentina y rendir homenaje al Libertador.

La Manzana de las Luces: bajo tierra también hay historia

A pocas cuadras se ubica la Iglesia de San Ignacio de Loyola, la más antigua de la ciudad, edificada por los jesuitas entre 1686 y 1722. Es el corazón de la Manzana de las Luces, un complejo que fue durante siglos el principal núcleo educativo, religioso y político de Buenos Aires.

Por allí pasaron instituciones fundacionales como:

  • La Biblioteca Nacional en sus orígenes
  • La Universidad de Buenos Aires
  • La Escuela de Medicina

Lo más fascinante es que bajo este conjunto sobreviven túneles coloniales que pueden recorrerse y que ofrecen una mirada subterránea a la ciudad antigua.

San Telmo: el alma porteña hecha calle

Si el corazón político late en Plaza de Mayo, el corazón emocional del pasado porteño está en San Telmo. Es uno de los barrios más antiguos y tradicionales, con una identidad construida a partir de la inmigración, los conventillos, las antigüedades, el arte callejero y, por supuesto, el tango.

Sus adoquines, sus casas bajas y sus fachadas patrimoniales generan una atmósfera única. Caminar por San Telmo es atravesar capas de memoria que conviven con la vida actual, en una mezcla particularmente atractiva para los visitantes.

El Zanjón de Granados: arqueología urbana

Una parada imprescindible es el Zanjón de Granados, considerado el proyecto de recuperación arqueológica más importante de la ciudad. Debajo de una casona del siglo XIX se descubrieron túneles, aljibes, cisternas y restos de construcciones de los siglos XVIII y XIX. La experiencia permite ver, literalmente, las capas enterradas que dieron origen a Buenos Aires.

Plaza Dorrego: tradición y bohemia

A pocas cuadras está la Plaza Dorrego, donde en septiembre de 1816 se anunció al pueblo la Declaración de la Independencia firmada dos meses antes en Tucumán. Hoy, rodeada de anticuarios, bares y espectáculos callejeros, es uno de los espacios más fotografiados del sur porteño y un punto neurálgico de la cultura tanguera durante los fines de semana.

Una invitación a recorrer la ciudad con otros ojos

La distinción internacional funciona como un reconocimiento, pero también como una invitación. Buenos Aires ofrece un recorrido patrimonial que combina arquitectura, historia, identidad y vida cotidiana en un mismo trayecto. Caminar sus calles es la mejor manera de comprender cómo se construyó una de las ciudades más fascinantes de América Latina.

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