Durante décadas, la indicación más común al recetar un medicamento para la hipertensión arterial ha sido sencilla: tomarlo por la mañana, junto con el desayuno. Sin embargo, investigaciones recientes en cronofarmacología, la rama de la ciencia que estudia cómo el momento del día afecta la acción de los fármacos, sugieren que este consejo podría no ser el más apropiado para todos los pacientes, especialmente para quienes superan los 60 años.
El ritmo circadiano de la presión arterial
La presión arterial no se mantiene estable a lo largo del día. Sigue un patrón natural conocido como ritmo circadiano, regulado por el reloj biológico interno. En una persona sana, los valores tienden a descender durante el sueño nocturno, en un fenómeno llamado “dipping” o caída nocturna, y comienzan a elevarse en las primeras horas de la mañana, justo antes de despertar.
Este aumento matutino, denominado “subida matutina” o “morning surge”, es una respuesta fisiológica normal que prepara al cuerpo para la actividad. El problema aparece cuando esa subida es demasiado pronunciada o brusca, ya que coincide con el período del día en que se concentra la mayor cantidad de eventos cardiovasculares: infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y arritmias graves.
Por qué la subida matutina es más peligrosa después de los 60
Con el envejecimiento, los vasos sanguíneos pierden elasticidad y el sistema nervioso autónomo se vuelve menos eficiente para regular los cambios de presión. Esto provoca que la elevación matutina sea más marcada en adultos mayores y que el organismo tenga menos capacidad para amortiguarla.
Algunos factores que agravan el riesgo en personas mayores de 60 años son:
- Mayor rigidez arterial, que amplifica las variaciones de presión.
- Pérdida del descenso nocturno fisiológico, conocida como patrón non-dipper.
- Presencia frecuente de otras enfermedades como diabetes, enfermedad renal crónica o fibrilación auricular.
- Uso de múltiples medicamentos que pueden alterar la respuesta cardiovascular.
Cuando el antihipertensivo se toma únicamente por la mañana, su concentración en sangre alcanza el pico horas después y comienza a disminuir durante la noche y la madrugada, justamente cuando se necesita protección frente a la subida matutina.
El debate sobre el horario nocturno
En los últimos años, varios estudios han evaluado si tomar los medicamentos antihipertensivos por la noche, antes de acostarse, ofrece mejor protección cardiovascular. El estudio Hygia Chronotherapy Trial, realizado en España con más de 19.000 pacientes, reportó que quienes tomaban sus fármacos al acostarse presentaban un mejor control de la presión nocturna y una reducción significativa de eventos cardiovasculares.
Sin embargo, el estudio TIME, publicado posteriormente en el Reino Unido con más de 21.000 participantes, no encontró diferencias significativas entre tomar el medicamento por la mañana o por la noche en cuanto a la prevención de infartos, ictus o muertes cardiovasculares.
Frente a estos resultados contradictorios, la mayoría de las sociedades científicas recomienda individualizar la decisión, en función del perfil del paciente, el tipo de medicamento y el patrón de presión arterial registrado mediante monitoreo ambulatorio de 24 horas (MAPA).
Cuándo podría ser útil cambiar el horario
El cambio de horario no es una decisión que deba tomarse por cuenta propia. Existen situaciones en las que el médico puede considerar mover una o varias dosis hacia la noche:
- Pacientes con hipertensión nocturna confirmada por MAPA.
- Personas con patrón non-dipper o riser, en quienes la presión no baja o incluso sube durante el sueño.
- Adultos mayores con antecedentes de eventos cardiovasculares ocurridos en la madrugada.
- Pacientes con enfermedad renal crónica o diabetes mal controlada.
En cambio, quienes utilizan diuréticos suelen mantener la toma matutina para evitar interrupciones del sueño por la necesidad de orinar durante la noche.
Recomendaciones prácticas para adultos mayores
Antes de modificar cualquier rutina, es fundamental conversar con el médico tratante. Algunas recomendaciones generales que pueden ayudar a mejorar el control de la presión arterial son:
- Realizar un monitoreo ambulatorio de presión arterial de 24 horas para conocer el patrón individual.
- Medir la presión en casa a distintas horas del día, anotando los resultados.
- No suspender ni cambiar el horario del medicamento sin indicación médica.
- Mantener hábitos como una dieta baja en sodio, actividad física moderada y control del peso.
- Evitar levantarse bruscamente de la cama para reducir el riesgo de mareos por hipotensión ortostática.
Una decisión personalizada
La idea de que existe un único horario ideal para todos los pacientes con hipertensión está siendo reemplazada por un enfoque más personalizado. Para los adultos mayores de 60 años, comprender los patrones circadianos de su presión arterial y trabajar en conjunto con el médico permite ajustar el tratamiento de manera más segura y efectiva. El horario en que se toma el medicamento puede parecer un detalle menor, pero forma parte de una estrategia más amplia para proteger el corazón y el cerebro a lo largo del tiempo.