Hay un pueblo en Argentina que estuvo bajo el agua durante ocho años, con sus casas, su hotel y su iglesia completamente sumergidos. Hoy, más de tres décadas después, se puede caminar entre sus ruinas —y es uno de los paseos más impactantes que hay cerca de Buenos Aires.
Un balneario de moda que terminó bajo el agua
Villa Epecuén, en el partido de Adolfo Alsina, provincia de Buenos Aires, fue durante décadas un próspero balneario termal, famoso por las propiedades curativas de su lago salado. En noviembre de 1985, un dique de contención cedió tras lluvias intensas y el agua avanzó sobre el pueblo sin freno.
Ocho años bajo siete metros de agua
El pueblo quedó cubierto por 7 metros de agua. La evacuación de los vecinos —que incluyó hasta el traslado de los restos del cementerio— llevó 15 días, y por suerte no hubo víctimas fatales. El agua no empezó a retroceder hasta 1993, es decir, casi ocho años después de la inundación.
Lo que quedó cuando bajó el agua
Cuando el nivel del lago finalmente bajó, dejó al descubierto un paisaje fantasmal: esqueletos de árboles blanqueados por la sal, estructuras de hormigón retorcidas, veredas que ya no llevan a ninguna casa. Hoy Villa Epecuén funciona como reserva natural municipal, con circuitos para recorrer las ruinas a pie o en auto.
Un solo habitante
Durante años, Pablo Novak fue el único habitante que decidió volver a vivir entre las ruinas del pueblo que lo vio crecer, convirtiéndose él mismo en parte de la leyenda del lugar.
Cómo llegar
Villa Epecuén está a unos 530 km de la Ciudad de Buenos Aires, aproximadamente 7 horas en auto, cerca de la ciudad de Carhué. Es una de esas escapadas que no se olvidan fácilmente: un pueblo entero convertido en un monumento a la fuerza del agua.