San Marcos Sierras: el pueblo cordobés donde todavía se vive con calma

A 150 kilómetros de la ciudad de Córdoba, metido en el Valle de Punilla, hay un pueblo donde el reloj parece ir un poco más lento. Se llama San Marcos Sierras, tiene un río que lo atraviesa, calles de tierra bordeadas de casas bajas y, según quien lo visita, algo raro: las ganas de quedarse.

Un pueblo chico, con historia comechingón

Hasta el siglo XIX, esta zona fue asiento de comunidades henia-kamiare (comechingones), lideradas por el cacique Tulián —su nombre quedó en la plaza principal del pueblo—. Con el tiempo llegaron pobladores criollos e inmigrantes, y ya en las últimas décadas del siglo XX, San Marcos Sierras se convirtió en un punto de referencia para quienes buscaban un estilo de vida distinto: hoy conserva ese perfil de turismo alternativo, con visitantes que arman cabalgatas, acampan a la vera del río o se quedan una temporada larga en cabañas y hostels.

El río Quilpo y sus piletones naturales

El río Quilpo —que nace de la unión del San Gregorio y el Pinto— es el gran protagonista del pueblo. Forma piletones naturales de agua transparente entre las piedras, algunos con sitios de valor arqueológico como Casa de Piedra, y en verano se convierte en el punto de encuentro de vecinos y visitantes por igual. No hace falta pagar entrada ni sumarse a una excursión organizada: alcanza con caminar unas cuadras desde el centro.

El pueblo de la miel

San Marcos Sierras es uno de los principales productores de miel de Córdoba, con producción libre de transgénicos certificada desde 2004. Cada año, en febrero, el pueblo festeja su tradicional Festival de la Miel, con productores locales, artesanos y música. A eso se le suman otros productos regionales que se consiguen directo del productor: aceitunas, queso de cabra y arrope de tuna.

Por qué se vive distinto acá

No hace falta demasiado para pasar el día: el río, la plaza, una caminata a los cerros, una charla en la puerta de la casa de miel. El pueblo tuvo un crecimiento fuerte en población en la última década, pero mantiene ese ritmo pueblerino que atrajo primero a la comunidad hippie de los años 70 —todavía queda su huella en el Museo Hippie del pueblo— y que hoy sigue siendo el motivo por el que muchos deciden mudarse de forma permanente, buscando una vida más simple y un costo de vida más accesible que el de las sierras más turísticas de Córdoba.

Qué hacer en San Marcos Sierras

Entre los planes más elegidos están las caminatas y cabalgatas a los cerros que rodean el pueblo, la visita al Centro Cultural Marcelo Pais y a Casa Sacha, un baño en los piletones del Quilpo, y una recorrida por los puestos de miel y productos regionales sobre la calle principal. Para el atardecer, los cerros del oeste ofrecen una de las mejores vistas del valle.

Cómo llegar

Se llega por la Ruta Provincial 22 desde Cruz del Eje, o por camino de las Altas Cumbres desde Villa Carlos Paz, a unas dos horas y media de la ciudad de Córdoba en auto. No hay terminal de ómnibus de larga distancia en el pueblo: la conexión más cercana es Cruz del Eje, desde donde salen combis y remises locales.

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